miércoles, 29 de julio de 2026

Reflexionando a través de las palabras de Ferran Torres

El Mundial de fútbol que acaba de concluir, con la victoria de nuestra selección, ha sido un mundial donde los testimonios y expresiones de fe han sido una constante entre jugadores y entrenadores de distintas selecciones, de diferentes partes del mundo. En mi perfil de instagram he ido subiendo algunas de ellas que me han resultado interesantes. Estamos en un mundo donde tienden a relegar la fe, especialmente la católica a lo privado. En algunos ámbitos de la sociedad no está bien visto ser cristiano, te estigmatizan por ello, te señalan como el "rarito". Por eso, quiero destacar todo lo que he visto en este campeonato, para que sea un reflejo que pueda llegar a la sociedad. Especialmente es complicado en el mundo de los adolescentes y los jóvenes, el campo de la parroquia donde me muevo. El hecho de que personas con miles y millones de seguidores estén dando el paso, me parece un ejemplo que se debe valorar y llevar a la sociedad. Recuerdo en el Mundial a jugadores de los dos equipos, después de un partido, como se reunían en un corro a rezar, unos habían ganado y otros perdido, pero tenían claro que tenían que agradecer al Creador por estar allí, comparten mucho más de lo que les separa. También recuerdo a los integrantes de la selección de México, como se paraban delante de la Virgen de Guadalupe que había en un pequeño altar del estadio Azteca, para encomendar su esfuerzo a la Madre del Cielo.

En esta reflexión me quiero centrar en una palabras del futbolista español Ferran Torres: «Si Dios no te da las cosas cuando pides, es porque tiene algo mejor para tí». El jugador había sido objeto de burlas y críticas de los aficionados, entre los que me incluyo, por fallar goles aparentemente sencillos desde el sofá. Pero él siguió perseverando, creyendo en su trabajo y fue recompensado con la mayor de las glorias que puede tener un futbolista, marcar el gol que hacía a su selección campeona del mundo. Es una frase que puedo aplicar perfectamente a mi vida, muchas veces me siento frustrado porque no consigo lo que me propongo en catequesis o con los jóvenes. Recuerdo como la Escritura nos presenta el libro de Job, muchas veces me he sentido identificado con este personaje. No entiendo porque tratando de hacer el bien no consigo nada y veo a mi alrededor a auténticos "jetas" que tienen una vida aparentemente maravillosa.

En este momento estoy viendo como el trabajo de tantos años está siendo recompensado con un grupo de adolescentes y jóvenes que me ha llevado a ir todos los viernes a la parroquia, cansado tras el trabajo, pero alegre porque me voy a encontrar con un grupo vivo. Recuerdo como hace tres años, en una conversación con varios sacerdotes, uno de ellos decía que no sabía a qué iba a llegar el trabajo con este grupo, pero que mientras estos chicos y chicas estuvieran en la parroquia los viernes por la noche, estarían alejados de peligros como el botellón, tan habitual entre la juventud, a falta de otras alternativas de ocio. Mirando las fotos de esos días, me puedo alegrar que, además del crecimiento humano, estos chicos y chicas han tenido una maduración cristiana y están dando pasos para que otros niños y adolescentes puedan tener las posibilidades de crecimiento que ellos han adquirido.

Vuelvo con una nueva alusión a la Sagrada Escritura, que debe ser la fuente principal de crecimiento para los cristianos. Nuestro párroco, en reuniones con catequistas, nos hablaba de que nuestra función era la del sembrador de la parábola. Los catequistas tenemos la misión de sembrar en los chicos y chicas que pasan por nuestros grupos la semilla del Reino. Desde una mentalidad humana, queremos recoger los frutos rápidamente y llegan frustraciones cuando no lo conseguimos; recoger los frutos no es cosa nuestra, es Dios quien lo lleva a cabo. Recuerdo la cita de San Pablo que los obispos dicen a los sacerdotes y diáconos en el momento de su ordenación: «Esta es nuestra confianza, que el que ha inaugurado entre vosotros esta buena obra, la llevará adelante hasta el Día de Cristo Jesús» (Flp. 1, 6). Nuestra confianza debe estar puesta en Él, que el "Unigénito" y "Enviado del Padre", pero también es agradable ver como se van recogiendo frutos, que han plantado otros. Trabajar por el Reino, no es un privilegio, como vemos en el Evangelio, sino un servicio. Ver que se están consiguiendo frutos es un privilegio, que anima a seguir y apostar por lo que realmente vale la pena. 

Por eso, esta frase de Ferrán debe ser una frase para recordar, no todo se consigue de forma inmediata, pero el tiempo hace que se consiga mucho más de lo que se deja atrás. El pasado domingo, el Evangelio nos presentaba las parábolas del tesoro escondido y la perla preciosa. Son dos parábolas muy cortas, que puede costar comprenderla, a mi me ha pasado. Muchas veces nos centramos en los pequeños placeres de la vida, pero no nos damos cuenta de lo más grande que tenemos. Renunciar a esos pequeños placeres tiene como premio el mayor placer que puede tener uno en esta vida. La reflexión que hizo Ferrán el otro día, puede entenderse desde esta enseñanza que nos deja Mateo en su evangelio. Todo pasa por algo y para conseguir algo en la vida vendrán momentos malos que no comprendemos. Nuestra misión es sembrar, sabiendo que el "dueño de la mies" es el que se encarga de recoger y dar los frutos.

sábado, 25 de julio de 2026

Vuelvo con este proyecto, espero que sea un caminar fructífero

La semana pasada pude acompañar, de forma fugaz, al grupo arciprestal que realizó la parte final del Camino de Santiago. Este año no pude ir toda la semana, a última hora pude sacar unos días para ir de viernes a domingo. Ese fin de semana fue el colofón a un curso muy positivo a nivel parroquial, que me ha dado un nuevo impulso en mi vida como catequista y evangelizador. He vuelto a disfrutar en la parroquia, con un grupo de post-confirmación que ha hecho que mis viernes por la tarde-noche tuvieran otro sentido. Por eso, porque parte de ese grupo es el que ha ido al Camino, es por lo que luché para poder ir al Camino, aunque fuese solo a realizar la última etapa. tirándome muchas horas entre trenes y autobuses. Puedo decir que ha valido la pena, el sábado pasado fue un día que recordaré, pues pude realizar la etapa completa, siguiendo el ritmo del grupo y sintiéndome muy bien. Sabía que podía completar la etapa, pero mi único temor era no poder ir al ritmo del grupo y retrasarles, después de que ellos llevasen andando todas las semanas. Andando y compartiendo pasos con el grupo se viven más emociones y conversaciones espontáneas con quien está a tu lado.

El Camino de Santiago ha sido un gran aprendizaje en mi vida cristiana. La primera experiencia no fue positiva, no me preparé y mis tobillos no aguantaron. En los últimos años he acompañado a ocho grupos de la parroquia durante una semana en esta aventura. Mi misión no era andar, además de que mi físico no me lo permitía. Al principio no entendía cual era mi función, pero en el segundo año empecé a comprender cual era mi misión. Aunque no lo comprendía y mucha gente decía que esto no era hacer el Camino, gracias a las conversaciones supe que era importante que yo me cuidase, porque el grupo podía necesitar de mi. El tercer año fue diferente, pero ya más consciente de lo que tenía que hacer, ya no me centraba en lo que decían los demás, sino en ser parte del grupo y acompañarles. Esa función de acompañamiento, tan importante en la catequesis, creo que la he aprendido con los grupos en el Camino de Santiago.

Llegó el parón por la pandemia y los dos siguientes años solo pude estar el fin de semana, pues el trabajo me impidió estar toda la semana. La verdad es que me costó, pero estar el fin de semana en Santiago, aunque fueran una horas y contemplar la grandiosidad de esa Catedral siempre me ha hecho bien. Los dos veranos anteriores pude volver al trayecto completo. Había una diferencia, pues antes de la pandemia, en los tres grupos había gente que había tenido en catequesis. En el año 2024, el grupo apenas le conocía, pero me sentí bastante a gusto. Al volver de Galicia, empecé a prepararme para comenzar a preparar mi camino personal, que comencé en septiembre al realizar el trayecto entre Roncesvalles y Logroño. En 2025 me apetecía mucho, pues le tocaba a un grupo que tuve en catequesis, que se confirmó en 2021 y el último año fue duro para el grupo y para mí; la pandemia, las restricciones que tuvimos, hicieron que fuese un curso complicado. Me quedé con buen sabor de boca, con un grupo que ya no eran unas niñas y quedarme con mejor sensación.

En 2026 el Camino ha sido diferente, tras la confirmación en febrero surgió un grupo que se ha complementado muy bien. Han ido volviendo gente más mayor y se ha ido formando un grupo muy bueno con gente desde los 12 hasta los 17-18 años. Los más mayores son los que han ido al Camino, con los más pequeños espero que en unos años pueda compartir esta experiencia. Tras un año complicado por la enfermedad, encontrarme con este grupo me ha servido para sentirme mejor. A esto se une que el grupo que acompaño camino de la Confirmación entra en el curso donde recibirán la gracia. Es un momento en el que me veo más maduro, con mayores conocimientos por los cursos que he realizado en los últimos años y con la confianza en poder transmitirlo a los demás. Es algo que no me puedo guardar para mí, como dice San Pablo: «¡ay de mi si no anuncio el Evangelio!» (1 Cor. 9, 16)

Por todo ello, este proyecto vuelve con fuerza y con un enfoque claro, poder llegar a trasmitir lo que he aprendido y vivido en la iglesia, centrándome en esos rostros y personas concretas. Pensando en ellas, puedo acercarme a otras muchas. No quiero que esto sea algo impersonal, sino que, en personas concretas, llegar a transmitir la Buena Noticia del Evangelio a quien esté interesado en ello. No comienzo de 0 mi aventura en el blog. He querido dejar las cinco entradas que puse en su momento sobre mi Peregrinación a Tierra Santa. Es un viaje que siempre quedará en mi recuerdo y dejo todo aquello que escribí en su momento. También dejo la entrada que hice sobre el proyecto "Dejad que los niños se acerquen a mí". En estos tres años desde que publiqué la noticia ha salido el cuarto libro, el que faltaba para completar la colección. Me parece una propuesta muy interesante para poder trabajar en catequesis. El cuarto libro, además, ayuda a realizar actividades sobre los textos evangélicos en sesiones de catequesis, encuentros y convivencias.

La importancia de la formación en el Directorio para la Catequesis

Comienzo explicando qué es el Directorio para la Catequesis. Se trata un documento oficial de la Iglesia, que no es muy conocido, pero deber...