En la anterior entrada ya dije que llegamos a Jerusalén en la tarde anterior, pero los días que dedicamos a recorrer los lugares más importantes para los cristianos en la ciudad fueron los días 7 y 8. Comenzamos el día 7 en el Monte de los Olivos. No recorrimos los lugares de acuerdo a como fue el camino de Jesús en la ciudad eterna. Comenzamos por lo último, pues estaba en lo alto del monte y después fuimos bajando. En lo alto del monte está el lugar donde Jesús se despidió de los suyos antes de ascender a los cielos.
Fuimos bajando monte abajo y nos encontramos con la Iglesia del Padre Nuestro, el lugar donde Jesús enseñó esta oración, En la iglesia y en sus muros exteriores está la oración en más de 150 idiomas. Otro lugar que visitamos fue Dominus Flevit, el lugar donde Jesús lloró. Desde este lugar se puede observar la ciudad vieja de Jerusalén. Al llegar abajo del monte nos encontramos con Getsemaní, junto al huerto una basílica que recuerda el lugar donde Jesús oró tras la última cena y fue apresado por los ejércitos del sumo sacerdote. A este lugar volvimos por la noche, donde celebramos una Hora Santa junto a muchos peregrinos que estaban esos días en Jerusalén, la mayoría españoles que aprovechamos el puente para nuestra peregrinación.
El final de la mañana fue para visitar otro lugar importante, el siguiente siguiendo los acontecimientos de la Pasión. Se trata de San Pedro de Gallicantu. Este es el lugar donde llevaron a Jesús, la casa del sumo sacerdote, donde se produjo el juicio de Caifás y donde cantó el gallo tras la negaciones de Pedro. La iglesia está dividida en tres alturas, siendo la planta más baja el lugar donde Jesús pasó la noche apresado a la espera de ser llevado donde Pilatos. Es un lugar que impresiona por lo que sucedió allí, en la época de Jesús, era imposible escapar de esa "prisión", pues solo se podía acceder por un pequeño espacio en la parte superior y para salir de ahí era necesario salir ayudado desde la parte superior. Encima de este espacio hay dos capillas, en la más baja, recuerda las negaciones de Pedro. La capilla superior rememora el juicio a Jesús por parte del Sanedrín. En el exterior diversas representaciones de estos momentos.
Por la tarde visitamos el Cenáculo, donde Jesús y los apóstoles celebraron la Última Cena, además en el mismo lugar es donde los apóstoles recibieron el Espíritu Santo. En la actualidad este espacio no pertenece a los cristianos, sino que es de propiedad judía, ya que justo debajo hay una sinagoga. Por lo tanto es un lugar donde no se puede celebrar la eucaristía. Cerca de este lugar, los franciscanos tienen un convento, que se llama el Convento del Cenáculo, que es donde celebramos ese día la eucaristía. En esta celebración recordamos la institución de la eucaristía y los sacerdotes renovaron el sacramento del orden sacerdotal. Además, todos los presentes renovamos el compromiso que sellamos el día de la confirmación.
El día siguiente, tras un breve recorrido por la Explanada de las Mezquitas, lugar donde en tiempos de Jesús estaba el Templo de Jerusalén, comenzamos el Via Crucis por la Via Dolorosa, que concluyó en la Basílica del Santo Sepulcro. Después visitamos la gran basílica donde se encuentran dos lugares tan importantes como son el Calvario y el Sepulcro donde Jesús fue colocado. Sin duda, entrar dentro del sepulcro, aunque fueran unos pocos segundos, fue uno de los momentos más emocionantes del viaje. Felizmente el sepulcro está vacío y Jesús camina junto a su Iglesia, de la que somos miembros todos los bautizados. Celebramos la eucaristía en este lugar, conmemorando el gran gozo que aquí sucedió, el Señor pasó de la muerte a la vida para nuestra salvación.
La última tarde fue un poco distinta, gracias a la presencia del arzobispo, don Mario, pudimos visitar el Patriarcado Latino en Jerusalén (lo que sería la diócesis que comprende los Santos Lugares, Israel, Palestina, Jordania y Chipre). Nos recibió el obispo auxiliar William Shomali, ya que el Patriarca se encontraba fuera del país. Pudimos charlar con él y nos comentó la difícil situación que viven los cristianos en Tierra Santa, cada vez son menos y se ven obligados a buscar otras tierras. La situación es especialmente complicada en Palestina, donde el obispo auxiliar nació y es el encargado. Ciudades tan importantes como Belén se están descristianizando y los cristianos de la ciudad, a pesar de estar separados solo por una valla, no pueden visitar los santos lugares de Jerusalén. Además, su situación se ha visto perjudicada en la pandemia, pues el principal modo de vida en la ciudad es el turismo e Israel ha estado cerrado a los turistas durante más de dos años.
El resto de la tarde tuvimos tiempo libre y puede considerarse que nuestra peregrinación ya había llegado al final. El último día, camino del aeropuerto, tuvimos una última visita, Saxum Visitors Centre. Se trata de un centro que tiene el Opus Dei en las cercanía de Emaús, en la que se explican todas la historia de esta tierra. Ayudó a poner en nuestra cabeza muchas cosas que habíamos vivido durante estos días, pues el ritmo de visitas fue alto y no daba tiempo a asimilar todo lo que habíamos visto y conocido en estos días.
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