lunes, 30 de enero de 2023

Vaije a Tierra Santa (IV): Jerusalén, la ciudad eterna

 En la anterior entrada ya dije que llegamos a Jerusalén en la tarde anterior, pero los días que dedicamos a recorrer los lugares más importantes para los cristianos en la ciudad fueron los días 7 y 8. Comenzamos el día 7 en el Monte de los Olivos. No recorrimos los lugares de acuerdo a como fue el camino de Jesús en la ciudad eterna. Comenzamos por lo último, pues estaba en lo alto del monte y después fuimos bajando. En lo alto del monte está el lugar donde Jesús se despidió de los suyos antes de ascender a los cielos. 

Fuimos bajando monte abajo y nos encontramos con la Iglesia del Padre Nuestro, el lugar donde Jesús enseñó esta oración, En la iglesia y en sus muros exteriores está la oración en más de 150 idiomas. Otro lugar que visitamos fue Dominus Flevit, el lugar donde Jesús lloró. Desde este lugar se puede observar la ciudad vieja de Jerusalén. Al llegar abajo del monte nos encontramos con Getsemaní, junto al huerto una basílica que recuerda el lugar donde Jesús oró tras la última cena y fue apresado por los ejércitos del sumo sacerdote. A este lugar volvimos por la noche, donde celebramos una Hora Santa junto a muchos peregrinos que estaban esos días en Jerusalén, la mayoría españoles que aprovechamos el puente para nuestra peregrinación.

El final de la mañana fue para visitar otro lugar importante, el siguiente siguiendo los acontecimientos de la Pasión. Se trata de San Pedro de Gallicantu. Este es el lugar donde llevaron a Jesús, la casa del sumo sacerdote, donde se produjo el juicio de Caifás y donde cantó el gallo tras la negaciones de Pedro. La iglesia está dividida en tres alturas, siendo la planta más baja el lugar donde Jesús pasó la noche apresado a la espera de ser llevado donde Pilatos. Es un lugar que impresiona por lo que sucedió allí, en la época de Jesús, era imposible escapar de esa "prisión", pues solo se podía acceder por un pequeño espacio en la parte superior y para salir de ahí era necesario salir ayudado desde la parte superior. Encima de este espacio hay dos capillas, en la más baja, recuerda las negaciones de Pedro. La capilla superior rememora el juicio a Jesús por parte del Sanedrín. En el exterior diversas representaciones de estos momentos.

Por la tarde visitamos el Cenáculo, donde Jesús y los apóstoles celebraron la Última Cena, además en el mismo lugar es donde los apóstoles recibieron el Espíritu Santo. En la actualidad este espacio no pertenece a los cristianos, sino que es de propiedad judía, ya que justo debajo hay una sinagoga. Por lo tanto es un lugar donde no se puede celebrar la eucaristía. Cerca de este lugar, los franciscanos tienen un convento, que se llama el Convento del Cenáculo, que es donde celebramos ese día la eucaristía. En esta celebración recordamos la institución de la eucaristía y los sacerdotes renovaron el sacramento del orden sacerdotal. Además, todos los presentes renovamos el compromiso que sellamos el día de la confirmación.

El día siguiente, tras un breve recorrido por la Explanada de las Mezquitas, lugar donde en tiempos de Jesús estaba el Templo de Jerusalén, comenzamos el Via Crucis por la Via Dolorosa, que concluyó en la Basílica del Santo Sepulcro. Después visitamos la gran basílica donde se encuentran dos lugares tan importantes como son el Calvario y el Sepulcro donde Jesús fue colocado. Sin duda, entrar dentro del sepulcro, aunque fueran unos pocos segundos, fue uno de los momentos más emocionantes del viaje. Felizmente el sepulcro está vacío y Jesús camina junto a su Iglesia, de la que somos miembros todos los bautizados. Celebramos la eucaristía en este lugar, conmemorando el gran gozo que aquí sucedió, el Señor pasó de la muerte a la vida para nuestra salvación. 

La última tarde fue un poco distinta, gracias a la presencia del arzobispo, don Mario, pudimos visitar el Patriarcado Latino en Jerusalén (lo que sería la diócesis que comprende los Santos Lugares, Israel, Palestina, Jordania y Chipre). Nos recibió el obispo auxiliar William Shomali, ya que el Patriarca se encontraba fuera del país. Pudimos charlar con él y nos comentó la difícil situación que viven los cristianos en Tierra Santa, cada vez son menos y se ven obligados a buscar otras tierras. La situación es especialmente complicada en Palestina, donde el obispo auxiliar nació y es el encargado. Ciudades tan importantes como Belén se están descristianizando y los cristianos de la ciudad, a pesar de estar separados solo por una valla, no pueden visitar los santos lugares de Jerusalén. Además, su situación se ha visto perjudicada en la pandemia, pues el principal modo de vida en la ciudad es el turismo e Israel ha estado cerrado a los turistas durante más de dos años. 

El resto de la tarde tuvimos tiempo libre y puede considerarse que nuestra peregrinación ya había llegado al final. El último día, camino del aeropuerto, tuvimos una última visita,  Saxum Visitors Centre. Se trata de un centro que tiene el Opus Dei en las cercanía de Emaús, en la que se explican todas la historia de esta tierra. Ayudó a poner en nuestra cabeza muchas cosas que habíamos vivido durante estos días, pues el ritmo de visitas fue alto y no daba tiempo a asimilar todo lo que habíamos visto y conocido en estos días.

martes, 17 de enero de 2023

Viaje a Tierra Santa (III): Recorriendo los lugares donde Jesús predicó y evangelizó

 El tercer día de la peregrinación, domingo 4 de diciembre dejamos atrás Jerusalén para adentrarnos en los lugares donde Jesús hizo su vida pública, lugares conocidos en los Evangelios. Comenzamos este primer día en el río Jordán, allí donde Jesús fue bautizado, todos los presentes tuvimos la oportunidad de renovar nuestro bautismo. Después nos dirigimos a Jericó, donde destaco la celebración de la eucaristía con la comunidad local, pequeña comunidad en una localidad mayoritariamente musulmana. Es uno de los dos momentos del viaje que más me impresionó, dentro de todo un viaje que perdurará en mi memoria. Es una experiencia diferente, me recuerda a lo que he leído y estudiado sobre los primeros cristianos en esas tierras. Son un grupo minoritario con una gran fe y que lo viven con gran pasión.

Tras un paso por la zona en la que se ve el Monte de las Tentaciones, en una parada más comercial que religiosa, nos fuimos hasta el Mar Muerto, donde el que quiso pudo bañarse en el lugar más bajo de la tierra. Tras la comida hicimos un largo viaje hasta la zona norte. El caótico tráfico de la zona no nos permitió hacer lo que estaba previsto, que también nos alteró el plan del día siguiente. Llegamos a Nazaret a una hora tardía, que apenas nos permitió una pequeña visita a la Basílica de la Anunciación, el único momento en el que estuvimos en la ciudad donde Jesús pasó la mayor parte de su vida. Sin duda, si vuelvo algún día a esta tierra, es el lugar prioritario que tendré que visitar.

El día siguiente fue una carrera de un sitio a otro, en el que no pudimos apenas parar. Salimos pronto camino del Monte Tabor, lugar de la Transfiguración, donde celebramos la eucaristía. Era el sitio que teníamos que haber visitado el día anterior. Es un evangelio que me ha marcado y visitar ese monte me llamó. Me gusta el estilo de la moderna basílica, con el gran espacio central dedicado a Cristo y dos pequeñas capillas laterales dedicadas a Moisés y Elías. Tras esto nos desplazamos a la Basílica de las Bienaventuranzas, en el monte donde Jesús dio el famoso Sermón de la Montaña. 

Tras la comida, la tarde fue una concatenación de visitas rápidas, comenzando por un paseo en barco por el Lago de Tiberiades, lugar que tantas veces relata hechos de Jesús en los evangelios. Después visitamos las localidades de Tabgha, donde destacan dos iglesias. que conmemoran la multiplicación de los panes y los peces y la iglesia del Primado de Pedro, lugar junto al lago donde se produjo la pesca multitudinaria y donde Pedro fue confirmado como la piedra angular que llevaría la Iglesia. Después fuimos a la cercana Cafarnaún, donde está la casa de Pedro, sobre sus ruinas hay una iglesia que recuerda este hecho. También visitamos los restos de una antigua sinagoga, datada en el siglo IV, que fue construida sobre una anterior de la época de Jesús.

Terminamos este día en Magdala, la localidad de María Magdalena. Aquí no visitamos algo propio de la época de Jesús, sino un centro llamado Duc In Altum, donde el Camino Neocatecumenal ha elaborado un moderno complejo de oración y homenaje a grandes mujeres de la Biblia, como la fiel discípula de Jesús nacida en esta localidad. La capilla central es la Capilla de la Barca, una hermosa capilla en forma de barca con un cristal detrás del presbiterio que da al al lago de Tiberiades. La pena es que lo visitamos ya en la noche y no pudimos verlo. También hay una serie de capillas más pequeñas. Es un lugar bonito que nos acerca a otras realidades de la Biblia.

El último de este día es el día que menos me gustó. Lo mejor vino al principio, la primera visita fue en Caná, donde se produjo el primer milagro de Jesús y donde los matrimonios presentes renovaron sus promesas matrimoniales. Después nos acercamos a Haifa, donde está el Monte Carmelo, donde apareció la primera imagen de la Virgen del Carmen en un convento carmelita, siendo destacado la importancia del profeta Elías. Creo que dimos demasiadas vueltas para lo poco que vimos, pues la iglesia está en obras. Tras la comida viaje a Jerusalén, donde visitamos el Museo Nacional en el que vimos dos estancias. La primera de ella una enorme maqueta en piedra de la ciudad en la época de Jesús. También visitamos el lugar donde están los manuscritos del Mar Muerto. Con esto concluye la segunda parte del viaje, quedan los últimos días de la peregrinación en la ciudad santa.

sábado, 14 de enero de 2023

Viaje a Tierra Santa (II): Recorriendo los lugares de la infancia de Jesús

En mi entrada de hoy me quiero centrar en los dos primeros días, en las que visité Belén y Ain Karem, ciudades que marcan los acontecimientos de la infancia de Jesús y su primo Juan Bautista, el último profeta. Para entrar en el país la entrada más habitual es el aeropuerto de Tel Aviv, tras un viaje largo, hasta que llegas al autobús los trámites son pesados y en un grupo grande tienes que esperar a que todo el mundo los haga y que nadie se pierda en un aeropuerto en el que hay muchos viajes. 

Lo primero que hicimos fue ir a Jerusalén, pues llegamos un viernes y ya estaba anocheciendo. Por eso pudimos contemplar el sabbat judío. La gran celebración semanal de los judío empieza en cuanto llega la noche del viernes, ellos entienden los días en cuanto llega la noche, no de acuerdo a nuestro horario. Se reúnen en torno al Muro de las Lamentaciones para rezar. Está bien verlo una vez en la vida, pero como cristiano no era lo que más me ilusión me hizo durante el viaje. Pero entiendo que ir a verlo está bien, más cuando teníamos tiempo.

Este viernes llegamos a Belén y tras alojarnos tuvimos la cena. Los horarios allí no son como aquí. Lo primero que llama la atención es que anochece muy pronto, también amanece pronto. Tras la cena nos dirigimos a la Iglesia del Campo de los Pastores, donde celebramos la eucaristía. Es el lugar donde los pastores recibieron la visita del ángel que les anunció el nacimiento del Salvador. Era ya de noche y no pudimos ver nada, al día siguiente hicimos una visita rápida porque estaba al lado del restaurante donde comimos. Después vuelta al hotel, un breve momento de encuentro y a dormir.

Al día siguiente tuvimos la mañana en Belén y la tarde en Ain Karem. En Belén visitamos la Basílica de la Anunciación, celebramos la eucaristía y pudimos visitar la basílica, adorando el lugar donde estuvo presente el pesebre de Jesús. Impresiona tener que agacharse para entrar, a la misma, una puerta que se hizo de esa forma para evitar la entrada a caballo de asaltantes, pero que tiene un significado especial: sentirse humildes y pequeños ante la magnitud del acontecimiento que ocurrió en este lugar. Después visitamos la Gruta de la Leche, el lugar donde se dice que la Sagrada Familia se escondió antes de partir a Egipto, que toma su nombre porque se cayó una gota de leche mientras la Virgen amamantaba a Jesus. Terminamos nuestra visita en un colegio-residencia que tienen las religiosas del Verbo Encarnado, donde viven y son educados niños pobres, de la calle y huérfanos. La verdad que impresiona lo que nos contaron las hermanas y lo que importan en muchos casos los niños, especialmente los que tienen alguna situación no común a nivel físico o mental.

La tarde la pasamos en Ain Karem, siendo el protagonista Juan Bautista y su madre Isabel, que recibió la visita de su prima la Virgen cuando estaba embarazada del Señor. El primer lugar que visitamos fue la iglesia donde nació Juan Bautista. No pudimos hacer una visita completa, pues está en restauración, pero si pudimos acercarnos al punto exacto donde se venera el nacimiento del último profeta. En el exterior de la misma nos podemos encontrar la oración del Benedictus, escrita en muchos idiomas. Esta oración se atribuye a Zacarias, padre de Juan, que dijo tras meses sin hablar ante la incredulidad de que fueran a tener un hijo, al ser Isabel y él personas de edad avanzada que no habían podido ser padres. Después subimos a la Basílica de la Visitación, el lugar donde se produjo el encuentro entre María y su prima Isabel. Aquí también destaca otra gran oración como es el Magnificat, pronunciado por la Virgen ante el recibimiento de su prima, que también está colgada en diferentes idiomas en los muros que protegen el complejo. 

En este primer momento del viaje nos encontramos con los personajes y momentos esenciales de los primeros momentos desde la concepción de Jesús. Vivir la Navidad de este año conociendo estos lugares ha supuesto para mi un cambio y una manera más intensa de vivirlo. 


miércoles, 11 de enero de 2023

Viaje a Tierra Santa (I)

Ha pasado más de un mes y todavía estoy digiriendo todo lo vivido en Tierra Santa. Fue un viaje espectacular, acercarme a los lugares que nos cuentan los Evangelios es algo que me ha ayudado y me seguirá ayudando en mi vida cristiana. Este año he vivido la Navidad de forma más intensa. Venir de esa tierra y ponerle imágenes a los sitios que nos cuentan los evangelistas es algo que hace que vivas con más intensidad estos momentos. Te sitúas donde estás leyendo o escuchando, es diferente.

Ha sido un viaje muy intenso y nos han quedado muchos sitios por ver, por lo que en unos años espero volver. Hemos vivido muy rápido y nos hemos dejado cosas por visitar. Especialmente me quedo con el regusto de no haber podido de disfrutar apenas de Nazaret. Nos comimos un buen atasco en el tránsito desde Jericó que apenas nos llegó a ver durante 20 minutos la Basílica de la Anunciación, y solo la parte inferior. Entiendo que en estas peregrinaciones hay sitios que están marcados para ir y otros que por acuerdos de las agencias con grupos locales artesanales hay que hacer. De las dos me gustó la que hicimos a los artesanos cristianos en Belén, hacían muchas cosas y nos trajimos todos recuerdos muy bonitos, colaborando con la gente que tan mal lo ha pasado. No me aportó nada la visita en Jericó a los productores de cremas y aceites.

En Jericó también estuvo el momento que más me marcó. El único domingo de la peregrinación, que coincidía con el segundo de Adviento participamos y nos unimos en la eucaristía con la comunidad local de Jericó. Una pequeña comunidad católica en una ciudad principalmente musulmana. Además, para ellos el domingo es un día de trabajo, por lo que doy más mérito a este grupo, que participa en la eucaristía dominical con entusiasmo y con alegría. Aunque no nos enteramos de mucho, la liturgia allí se celebra en árabe, hay cosas que se ven y traspasan cualquier idioma. Para mi fue una gran lección, para ellos ir a la iglesia es un motivo de alegría y desde los niños hasta mayores participan con alegría, se ve la ilusión de compartir el domingo con la comunidad en torno al altar. Contrasta con la rutina que veo en nuestra tierra, parece que es una obligación y vemos caras en nuestras misas que no tienen nada que ver.

Pude estar en los grandes lugares donde ocurrieron los grandes acontecimientos de la cristiandad y otros sitios no tan conocidos pero que tienen un gran valor para los cristianos. Todavía sigo asimilando todo lo vivido y gracias a internet estoy asimilando mejor, pues puedo seguir conociendo lugares en los que estuvimos muy poco tiempo, en los que las explicaciones fueron rápidas y en las últimas visitas del días el cansancio ya hacía mella. Como ya he dicho al principio, me gustaría volver, dentro de unos años, pues no es un viaje sencillo ni barato. Espero volver algún día y poder ver con más calma algunos sitios. Termino recomendando a todos los que estéis pensando en ir, que no lo dudéis, es una gran experiencia que vale la pena vivir al menos una vez en la vida.

El Camino de Santiago, verdadero camino en la Vida de un cristiano

 «Yo soy el camino y la verdad y la vida» (Jn. 14, 6), con estas palabras se dirige Cristo a alguno de sus apóstoles cuando les pide que les...