El tercer día de la peregrinación, domingo 4 de diciembre dejamos atrás Jerusalén para adentrarnos en los lugares donde Jesús hizo su vida pública, lugares conocidos en los Evangelios. Comenzamos este primer día en el río Jordán, allí donde Jesús fue bautizado, todos los presentes tuvimos la oportunidad de renovar nuestro bautismo. Después nos dirigimos a Jericó, donde destaco la celebración de la eucaristía con la comunidad local, pequeña comunidad en una localidad mayoritariamente musulmana. Es uno de los dos momentos del viaje que más me impresionó, dentro de todo un viaje que perdurará en mi memoria. Es una experiencia diferente, me recuerda a lo que he leído y estudiado sobre los primeros cristianos en esas tierras. Son un grupo minoritario con una gran fe y que lo viven con gran pasión.
Tras un paso por la zona en la que se ve el Monte de las Tentaciones, en una parada más comercial que religiosa, nos fuimos hasta el Mar Muerto, donde el que quiso pudo bañarse en el lugar más bajo de la tierra. Tras la comida hicimos un largo viaje hasta la zona norte. El caótico tráfico de la zona no nos permitió hacer lo que estaba previsto, que también nos alteró el plan del día siguiente. Llegamos a Nazaret a una hora tardía, que apenas nos permitió una pequeña visita a la Basílica de la Anunciación, el único momento en el que estuvimos en la ciudad donde Jesús pasó la mayor parte de su vida. Sin duda, si vuelvo algún día a esta tierra, es el lugar prioritario que tendré que visitar.
El día siguiente fue una carrera de un sitio a otro, en el que no pudimos apenas parar. Salimos pronto camino del Monte Tabor, lugar de la Transfiguración, donde celebramos la eucaristía. Era el sitio que teníamos que haber visitado el día anterior. Es un evangelio que me ha marcado y visitar ese monte me llamó. Me gusta el estilo de la moderna basílica, con el gran espacio central dedicado a Cristo y dos pequeñas capillas laterales dedicadas a Moisés y Elías. Tras esto nos desplazamos a la Basílica de las Bienaventuranzas, en el monte donde Jesús dio el famoso Sermón de la Montaña.
Tras la comida, la tarde fue una concatenación de visitas rápidas, comenzando por un paseo en barco por el Lago de Tiberiades, lugar que tantas veces relata hechos de Jesús en los evangelios. Después visitamos las localidades de Tabgha, donde destacan dos iglesias. que conmemoran la multiplicación de los panes y los peces y la iglesia del Primado de Pedro, lugar junto al lago donde se produjo la pesca multitudinaria y donde Pedro fue confirmado como la piedra angular que llevaría la Iglesia. Después fuimos a la cercana Cafarnaún, donde está la casa de Pedro, sobre sus ruinas hay una iglesia que recuerda este hecho. También visitamos los restos de una antigua sinagoga, datada en el siglo IV, que fue construida sobre una anterior de la época de Jesús.
Terminamos este día en Magdala, la localidad de María Magdalena. Aquí no visitamos algo propio de la época de Jesús, sino un centro llamado Duc In Altum, donde el Camino Neocatecumenal ha elaborado un moderno complejo de oración y homenaje a grandes mujeres de la Biblia, como la fiel discípula de Jesús nacida en esta localidad. La capilla central es la Capilla de la Barca, una hermosa capilla en forma de barca con un cristal detrás del presbiterio que da al al lago de Tiberiades. La pena es que lo visitamos ya en la noche y no pudimos verlo. También hay una serie de capillas más pequeñas. Es un lugar bonito que nos acerca a otras realidades de la Biblia.
El último de este día es el día que menos me gustó. Lo mejor vino al principio, la primera visita fue en Caná, donde se produjo el primer milagro de Jesús y donde los matrimonios presentes renovaron sus promesas matrimoniales. Después nos acercamos a Haifa, donde está el Monte Carmelo, donde apareció la primera imagen de la Virgen del Carmen en un convento carmelita, siendo destacado la importancia del profeta Elías. Creo que dimos demasiadas vueltas para lo poco que vimos, pues la iglesia está en obras. Tras la comida viaje a Jerusalén, donde visitamos el Museo Nacional en el que vimos dos estancias. La primera de ella una enorme maqueta en piedra de la ciudad en la época de Jesús. También visitamos el lugar donde están los manuscritos del Mar Muerto. Con esto concluye la segunda parte del viaje, quedan los últimos días de la peregrinación en la ciudad santa.
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