Traigo en mi post a uno de los personajes que son referentes en mi espiritualidad, aunque tengo que reconocer que no tengo ninguna de las dos condiciones con las que le califico en el título. Esta será una sección fija, poco a poco iré presentando a personajes de la Iglesia que me han marcado a nivel personal y espiritual. No pensaba comenzar tan pronto con ella, pero con la situación que está viviendo la Iglesia en Nicaragua, he querido traerlo en el comienzo, destacando esas dos virtudes como son la santidad y la valentía que demostró durante su vida como arzobispo de San Salvador y que le llevaron al martirio. Otra vez me extenderé más en su biografía, hoy quiero destacar esas dos virtudes y ponerlas en contraposición con lo que estoy leyendo estos días de los pastores actuales, creo que deberían ser más contundentes en favor de Monseñor Álvarez y sus colaboradores. Ser equidistante entre un dictador y un obispo valiente (y el pueblo llano que sufre) no me vale. Apelar al diálogo esta bien, pero las autoridades eclesiásticas deben exigir inmediatamente la liberación del obispo y todos los retenidos. Tanto el Cardenal Brenes, máxima autoridad eclesiástica en el país, como el Papa Francisco han sido políticamente correctos.
El obispo Oscar Romero fue elegido arzobispo de San Salvador en 1977, tras casi cuatro décadas en las que ejerció este ministerio arzobispal Luis Chávez y González. Fue elegido con la idea de que fuera un obispo más tranquilo dentro que el preferido por el pueblo, el que fue su sucesor Arturo Rivera y Damas. Romero tenía fama de serio y no entrar en el poder,. Todo cambió en la noche del 12 de marzo de 1977, cuando su amigo, el sacerdote Rutilio Grande fue asesinado junto a un anciano y un joven que iban con él en la furgoneta camino a celebrar la eucaristía. Rutilio Grande era un sacerdote activo y defensor de los más pobres, perseguido por ello porque incomodaba a las clases dirigentes. Rutilio y sus dos compañeros mártires han sido beatificados en este año 2022.
La muerte de su amigo y sus compañeros produjo un gran cambio en el Arzobispo Romero, llenándose de valentía y recibiendo un impulso para denunciar la situación de persecución y explotación que sufría. Declaró que no asistiría a ningún acto institucional mientras no se produjera una investigación seria sobre este triple asesinato. Como no se produjo, no asistió a ningún acto institucional durante los tres años en los que fue arzobispo de San Salvador.
Monseñor Romero sufrió la persecución durante los tres años, porque, a ejemplo de Rutilio Grande, se dedicó a denunciar todas las injusticias que sufría su pueblo. Eso le llevó a canjearse enemigos entre los poderes políticos y económicos del país, que querían quitarle de en medio. Fue acusado de meterse en política y desestabilizar a las instituciones, solamente por ejercer su ministerio pastoral a ejemplo del Evangelio. El 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la eucaristía en la capilla de un hospital, fue asesinado por una asaltante que entró en la capilla y le disparó, en el momento de la Consagración.
Termino acercándome al Evangelio, mejor no se puede resumir: «Bienaventurados vosotros cuando os insulten y y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo» (Mt. 5, 11-12)
No hay comentarios:
Publicar un comentario