Uno de mis primeros artículos iba a ir dedicado a la situación que vive la Iglesia hermana en Nicaragua. Por desgracia es el primero y antes de lo que pensaba, la actualidad manda y esta noche ha sido secuestrado el obispo de la Diócesis de Matagalpa, junto a cinco sacerdotes, dos seminaristas y un fotógrafo, que llevaban dos semanas retenidos en las instalaciones de la curia diocesana. En plena noche, integrantes de la policía del país, la dictadura sandinista que gobierna Daniel Ortega, han irrumpido en las instalaciones diocesanas y se han llevado a las nueve personas a un lugar desconocido. Como grandes cobardes, han actuado con nocturnidad y alevosía.
La situación viene de años atrás, hace unos años otro obispo, el auxiliar de la capital Managua tuvo que salir del país, con la excusa vaticana de proteger su seguridad. La situación era la misma, un obispo que denunciaba las actuaciones de un gobierno totalitario contra su pueblo y era molesto para los gobernantes por pedir para los más sencillos lo que nos enseña el Evangelio. El Papa Francisco, lo llevó primero a Roma y después lo mandó a sitios fuera del país. A Monseñor Silvio Báez lo sacaron del país, quitaron de en medio a un gran portavoz de su pueblo, que desde las enseñanzas del Evangelio era molesto para la clase dirigente.
Considero que el Papa ha sido una gran soplo de aire fresco para la Iglesia universal, pero en su debe pongo que está siendo demasiado condescendiente con los sistemas de extrema izquierda que gobiernan el continente americano. El primer día que monseñor Álvarez y sus colaboradores fueron retenidos sin ninguna acusación en su obispado, debería haber salido a denunciar la situación y pedir la liberación de todos los retenidos. A día que escribo este artículo, con un obispo, cinco sacerdotes, dos seminaristas y un colaborador laicos secuestrados y desaparecidos, no ha reaccionado.
Desde este pequeño espacio que está naciendo, pido oraciones por el obispo Rolando y sus ocho colaboradores secuestrados, para que aparezcan lo más pronto sanos y salvos. Es lo que nos queda a los cristianos, unirnos por la libertad de estos hermanos nuestros que han sido privados injustamente de sus derechos por parte de colaboradores de un gobierno totalitario. Sabemos que el Dueño de la mies nunca falla, le pedimos que estos hermanos nuestros que están viviendo en tiempos de oscuridad, puedan volver a ver la Luz del que nos guía.
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