El próximo mes de diciembre (2 a 9) viviré una de las experiencias más importantes de mi vida como cristiano, visitar la tierra en la que Jesús nació, vivió, fue crucificado y después glorificado por el Padre. Iré en peregrinación diocesana a Tierra Santa. Al tardar en decidirme, cuando llamé me quedé en reserva, pero esta semana me llamaron que quedaba alguna plaza libre y que podía ir.
Estoy en una mezcla de sentimientos, pero reina la ilusión de poder vivir una experiencia que creo que va a ser única en la vida. Visitar y recorrer algunos de lugares donde nuestro Señor y Maestro actuó, tal como nos cuentan los Evangelios, es una experiencia que todos los cristianos deberíamos vivir una vez en la vida. Esta peregrinación llega en un momento en el que creo que estoy madurando como cristiano, por lo que me viene en un momento en el que puedo saborear esta experiencia de forma mayor que hace unos años.
Pero he tenido mis dudas, pues todos conocemos que Tierra Santa en una zona que políticamente es muy inestable. Además, me da miedo a lo desconocido, pero en este caso, la ilusión ha vencido este miedo. El ir con gente de la diócesis, que conoce la zona, me da mucha tranquilidad. Al final ha estado por encima esa emoción e ilusión por conocer la tierra que tantas veces he escuchado en el Evangelio.
Queda algo más de un mes para la partida, solo me queda prepararlo interior y exteriormente, para vivir esta gran experiencia, que espero que cambie mi vida. Como casi siempre, iré con mi cámara de fotos encima, así que a través del blog y de mis redes sociales os iré contando el día a día de esta peregrinación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario