lunes, 31 de octubre de 2022

Los cristianos ante Halloween

Quiero partir en este día del Evangelio de Juan (11, 25) «Yo soy la resurrección y la vida». Esta cita es la que me sirve para encuadrar esta reflexión. Los cristianos debemos posicionarnos a favor de la vida, frente a tradiciones como esta que promueven las ideas de la muerte y la oscuridad. Como ya he comentado en algún artículo anteriormente, las tradiciones van entrando en nuestra sociedad y los cristianos no somos capaces de discernir de acuerdo con nuestros valores y creencias.

Esta fiesta defiende la cultura de la muerte, tan instalada en nuestra sociedad con leyes que pretenden acabar con la ley natural del nacimiento y el final de la vida. Frente a esto, Jesús se nos presenta como la vida nueva que viene de Dios. Traigo aquí otra cita que Jesús les dice a sus discípulos: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Jn. 14, 6). 

Creo que muy poco favor hacemos a nuestros niños y jóvenes si desde colegios e instituciones católicas  fomentamos este tipo de tradiciones donde se defiende la muerte y la oscuridad. Como educadores y evangelizadores cristianos debemos fomentar los valores del Evangelio y esta tradición exportada del otro lado del charco precisamente no tiene nada que ver con ello. Puede parecer banal y que no es más que una forma de diversión, pero el trasfondo que nos ofrece esta fiesta no ayuda en nuestra función.

Frente a esto, diversas asociaciones dentro de la Iglesia están lanzando en los últimos años, una alternativa llamada "Holly wins", que podemos traducir por la "santidad gana". En esta celebración se invita a que los más pequeños de la casa se disfracen de santos. Frente a los disfraces tenebrosos y con colores oscuros, esta alternativa invita a que nos disfracemos como los santos que conocemos y que, generalmente, visten vestiduras con colores más claros y vistosos. 

Termino con otra cita del Evangelio de Juan (8, 12), que sirva para la reflexión: «Yo soy la luz del mundo, ; el que me sigue a mi no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».

sábado, 22 de octubre de 2022

Viaje a Tierra Santa en diciembre

El próximo mes de diciembre (2 a 9) viviré una de las experiencias más importantes de mi vida como cristiano, visitar la tierra en la que Jesús nació, vivió, fue crucificado y después glorificado por el Padre. Iré en peregrinación diocesana a Tierra Santa. Al tardar en decidirme, cuando llamé me quedé en reserva, pero esta semana me llamaron que quedaba alguna plaza libre y que podía ir. 

Estoy en una mezcla de sentimientos, pero reina la ilusión de poder vivir una experiencia que creo que va a ser única en la vida. Visitar y recorrer algunos de lugares donde nuestro Señor y Maestro actuó, tal como nos cuentan los Evangelios, es una experiencia que todos los cristianos deberíamos vivir una vez en la vida. Esta peregrinación llega en un momento en el que creo que estoy madurando como cristiano, por lo que me viene en un momento en el que puedo saborear esta experiencia de forma mayor que hace unos años.

Pero he tenido mis dudas, pues todos conocemos que Tierra Santa en una zona que políticamente es muy inestable. Además, me da miedo a lo desconocido, pero en este caso, la ilusión ha vencido este miedo. El ir con gente de la diócesis, que conoce la zona, me da mucha tranquilidad. Al final ha estado por encima esa emoción e ilusión por conocer la tierra que tantas veces he escuchado en el Evangelio. 

Queda algo más de un mes para la partida, solo me queda prepararlo interior y exteriormente, para vivir esta gran experiencia, que espero que cambie mi vida. Como casi siempre, iré con mi cámara de fotos encima, así que a través del blog y de mis redes sociales os iré contando el día a día de esta peregrinación.

martes, 11 de octubre de 2022

A los 60 años del Concilio Vaticano II

 Hoy, 11 de octubre, se cumplen 60 años desde que comenzó el Concilio Vaticano II. El concilio fue convocado por el Papa Juan XXIII, que no pudo verlo concluido, ya que falleció en 1963. Su sucesor, Pablo VI fue el encargado de llevarlo hasta su conclusión y ponerlo en práctica durante su pontificado. Por desgracia, muchas de las cosas que proponía el Concilio se cortaron ahí, pues los papas posteriores no tuvieron entre sus prioridades caminar por la senda marcada por el Concilio. La llegada del Papa Francisco ha supuesto una vuelta a este camino, pero son muchos años y distintas generaciones las que han perdido esta senda.

Considero que el Vaticano II fue un gran paso adelante en la Iglesia, tras cuatro siglos del Concilio de Trento, mediado el siglo XVI, que fue el que marcó un cambio que perduraba desde aquella época en la que se trató de dar respuesta a los planteamientos heréticos de los luteranos. La sociedad del siglo XVI no tiene nada que ver con la que se vivió en esos años 60, por lo que era necesario actualizarse y abrirse al mundo, cada vez más secularizado.

Este concilio tiene una peculiaridad con respecto a todos los celebrados anteriormente. Este concilio no surge como respuesta a algunas posiciones contrarias a la fe, con el objetivo de aclarar la doctrina correcta para que el pueblo fiel no caiga en herejías. Es un concilio que pretende que la Iglesia se sitúe en un mundo en constante cambio, respetando siempre lo fundamental de la fe cristiana, que es Cristo. Los cristianos no seguimos una idea o un concepto abstracto, somos seguidores de Dios, que por medio de su Hijo se hizo presente entre nosotros.

Además es un Concilio que dejó gran cantidad de documentos, que es imposible resumir en un artículo, por lo que durante esta semana iré desgranando en varias entradas. Los documentos principales son cuatro, que se conocen como Sacrosanctum Concilium (sobre la liturgia), Dei Vermbum (sobre la revelación), Lumen Gentium (sobre la Iglesia) y Gaudium et Spes (el documento más novedoso, sobre la Iglesia en el mundo actual). Además, hay diferentes declaraciones y decretos sobre temas más específicos. En los próximos días realizaré dos entradas más sobre este tema, uno en el que explicaré las líneas principales de las cuatro constituciones y otra sobre los decretos y declaraciones.

El Camino de Santiago, verdadero camino en la Vida de un cristiano

 «Yo soy el camino y la verdad y la vida» (Jn. 14, 6), con estas palabras se dirige Cristo a alguno de sus apóstoles cuando les pide que les...